NUESTROS PRINCIPIOS

Ser comunidad, cultivando el respeto  por los niños, abuelos y todas nuestras relaciones.

El espíritu que nos mueve se condensa en la frase maya “inlakesh, alaken” que quiere decir “yo soy tú, tú eres yo”. Por eso estamos disponibles para lo que el otro necesita.

Si vemos a una persona que necesite ayuda, se la damos, para así hacer más livianas las tareas, que  todos realizamos en los cuatro días. Si vemos un niño solo o perdido, lo ayudamos a encontrar a sus padres. Si vemos que un abuelo necesita ayuda, estamos atentos, para facilitarle la estadía.

El encuentro de Raíces de la Tierra es una instancia para valorar y construir en conjunto a nuestros ancestros, nuestra generación y a nuestros nuevos linajes.  Nadie será un participante pasivo, sino activo para poder llevar a cabo de manera armoniosa lo que aprendemos y compartimos con nuestras familias, amigos, trabajos y finalmente; con todas nuestras relaciones.

Todos somos parte del Encuentro Raíces de la Tierra.

En los cuatro días del Encuentro, todos colaboramos en todo. Todos los participantes levantamos el Encuentro.

La colaboración en las distintas tareas que se realizan a diario: cocina, reciclaje, baños, zona de niños, temazcales, centro de bienvenida, informaciones, espacios ceremoniales, kiva, todos los lugares; responde a construir y tejer una comunidad colaborativa.

Además de participar de todas estas actividades que hemos preparado, podrás conocer más de nuestra visión y trabajo anual que realizamos en todo el país a través del temazcal, trabajos con algunas comunidades nativas; y nuestras otras ceremonias mayores: la danza del sol y la búsqueda de visión.

La Kiva es el centro de nuestro encuentro.

El fuego es el centro de nuestra ceremonia. Una vez que se enciende la Kiva, estamos entrando en un espacio ceremonial donde durante 4 días se reunirá una fuerza espiritual por el agua, las montañas, las distintas razas y colores; y los alimentos para las generaciones futuras.

La reunión en torno al fuego es un esfuerzo por unificar una intención espiritual, sin una agenda religiosa ni acciones políticas asociadas. Creemos firmemente que la diversidad de expresiones de cosmovisión, lenguajes, formas de rezo es un tesoro que nos enriquece como raza humana.

Se da inicio al encuentro cuando se enciende el Fuego Central, este es en la zona de temazcales. Su hora aproximada es antes del amanecer del día Jueves.  Luego, durante este primer día, entran los abuelos activando con sus rezos en sus lenguas nativas el poder espiritual de la Kiva.

Al finalizar los abuelos, el primer día quienes asisten tienen la oportunidad de dejar un objeto en la Kiva para consagrarlo; pero ten en consideración que sólo podrás retirar tus objetos el cuarto día cuando cerramos la ceremonia, que es el Domingo después de mediodía.

Esto es una convicción permanente.

Esta ceremonia ha cambiado nuestra manera de ver la vida y queremos compartirla con todos los que sientan el respeto y el llamado. Lo que nos hace concretar este encuentro con los Abuelos y Abuelas de nuestro país y de otras etnias es la transformación positiva que hemos visto en nuestros cercanos y en todos los que asisten.

La ceremonia es una convicción permanente que nació cerca del año 1968; y hasta el día de hoy personas como nosotros buscamos que se conserve activamente, para lograr un rezo intertribal que trae beneficios a todas las relaciones y niveles.

Respetamos un reglamento.

Para que podamos hacer un espacio de vida en comunidad, nos comprometemos con algunas normas que se han mantenido desde el inicio. En 4 días: no usamos drogas; no dejamos a nuestros niños solos; no sacamos fotos en lugares ceremoniales (Temazcales, Kiva, sanaciones) las mujeres llevan falda y los hombres pantalón; no mantenemos actividades sexuales; no botamos residuos al piso, no hacemos ceremonias paralelas. Hay un equipo de seguridad ceremonial, pero todos velamos con cariño para que se cumplan estas normas.